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Córdoba CF - Atlético Sanluqueño
Kike Márquez, los pitos y el orgullo del escudo

Kike Márquez señalándose el escudo tras su gol

Cristian López

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El duelo de este sábado entre el Córdoba CF y el Atlético Sanluqueño ofreció múltiples lecturas. A nivel puramente deportivo, lo cierto es que el conjunto blanquiverde dominó con claridad el partido, en el que se impuso por 3-0, y prácticamente no estuvo inquietado por un cuadro gaditano que llegaba a El Arcángel jugándose aún la vida. Pero la solidez de los de Ania fue total y eso permitió el triunfo y, por ende, dejó apalabra la segunda posición para los cordobesistas, una condición que será matemática en caso de que el Ibiza no le gane este domingo al Castellón. Con todo, lo más llamativo del encuentro, hay que decirlo, ocurrió en un plano más extradeportivo. El ambiente estaba algo caldeado, aunque el feudo cordobés registró una de las entradas más pobres del curso actual. La derrota ante el Recreativo Granada dejó cierto malestar entre la afición, más por las formas que por el fondo, además del episodio ocurrido al término del mismo, donde los jugadores se retiraron al túnel de vestuarios sin saludar a los seguidores desplazados, todo hace indicar que en señal de protesta por los insultos recibidos especialmente por Kike Márquez.

Ese gesto levantó aún más el enfado entre ciertos aficionados, quizá no siendo ellos los protagonistas de los improperios, y que no entendieron que la plantilla no se acercara a ese sector de Los Cármenes, y lo mismo repercutió en el encuentro ante el Sanluqueño. Con ventaja de 2-0 y sin apenas sufrimiento atrás, Iván Ania decidió dar refresco a su esquema a partir del minuto 70, momento en el que saltó al césped el capitán Kike Márquez, que fue recibido, para sorpresa de muchos, entre pitos de un sector importante de la grada cordobesa. También hubo aplausos, aunque ciertamente destacó más en ese momento la pitada, quizá por inesperada en tal contexto de partido.

Con todo, el jugador respondió sobre el césped y, en el primer balón que tocó, a punto de estuvo de convertir el tercero con un remate tras centro de Carracedo, pero este se topó con la madera. Esa acción elevó el lado más positivo del estadio, que se identificó entonces más con Kike Márquez, coreando su nombre e intentando camuflar lo ocurrido minutos atrás. El mediapunta, pasado el minuto 80, puso un centro magnífico que llegó a Toril, el cual controló dentro del área y fue derribado por un defensor rival. El árbitro decretó pena máxima y los jugadores no dudaron en quien debía ser el lanzador. Simo le entregó el balón a Márquez y este no falló desde el punto de penalti.

La celebración no fue efusiva, tanto por el recibimiento que había tenido, como por estar enfrentándose al equipo de su tierra, Sanlúcar de Barrameda, aunque lanzó un mensaje a la grada señalándose el escudo con motivo de orgullo, en señal, seguramente, de que querer dejar claro que, en definitiva, eso es lo verdaderamente importante. El propio Ania valoró en sala de prensa que había sido “una semana difícil para todos” y que “solo ver cómo celebraron los compañeros con él (Kike Márquez) demuestra la importancia que tiene. Es nuestro capitán, necesitamos esa unión de equipo y afición”, además de subrayar que le “gustaría ver el ambiente que hubo el día del Málaga”.

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